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Haciendo una retrospectiva, no hay duda que "si algo distingue
al cine nacional, es su vocación social u orientación
sociologista (sic)", tal y como lo afirma el cineasta venezolano
Oscar Lucien.
A
lo largo de la historia de la cinematografía nacional podemos
observar cómo abundan personajes emblemáticos de nuestra
sociedad: el malandro, el sifrino, la secretaria, el policía,
etc. Todos ellos reflejan una realidad socio-política que
se ha convertido en el núcleo argumental del cine local.
Sin embargo, durante los últimos años los cineastas
han tratado de deslastrarse de este eje argumental, abriéndose
a otros temas que muestran el inicio una evolución que apenas
comienza.
Recorrido
por la historia del cine venezolano
El 23 de enero de 1897 se mostró en el Teatro Baralt de Maracaibo
dos filmes que marcaron el inicio del cine venezolano: "Muchachos
bañándose en la Laguna de Maracaibo" y "Un
célebre especialista sacando muelas en el Gran Hotel Europa".
Aunque últimamente ha habido dudas acerca de la autoría
de estas películas, originalmente se les atribuyen a Manuel
y Guillermo Trujillo Durán.
Después de estos intentos, no es sino hasta los años
20 cuando ocurren avances realmente significativos dentro del séptimo
arte venezolano. En 1921, se hace el primer documental científico
titulado: "El tripanosoma venezolano" realizado por Edgar
J. Anzola, Jacobo Carriles y Juan Iturbe. Tres años más
tarde, este mismo equipo de cineastas produjeron lo que sería
el primer largometraje de ficción filmado en el país:
"La Trepadora" basada en la novela homónima del
escritor venezolano Rómulo Gallegos.
En 1927, por idea de un sobrino del Dictador Juan Vicente Gómez,
se crea en Maracay el Laboratorio Cinematográfico de la Nación,
adscrito al entonces Ministerio de Obras Públicas, con el
fin de controlar las obras que se divulgaran durante su mandato.
Con la caída de la dictadura, el cine habló
Aunque en 1934 se hicieron algunos intentos de hacer sonido, incluyéndole
algunos con efectos parlantes a la película "Venus de
Nácar", no es sino hasta 1938 cuando el cine comenzó
a hablar con propiedad en el cortometraje "Taboga" de
Rafael Rivero. Sin embargo, entre 1935-1941 el cine venezolano no
tuvo mayormente adelantos significativos desde el punto de vista
económico y técnico.
En 1942, surge el primer intento de hacer cine industrial con la
creación de la empresa Bolívar Films, fundada por
Guillermo Villegas Blanco. En esa época, todos los esfuerzos
de Villegas Blanco se orientaron a reactivar la producción
nacional "en términos participativos y de co-producción
con países como Argentina y México" que para
la época demostraban un gran progreso industrial cinematográfico.
Años más tarde, el esfuerzo de Bolívar Films
es recompensado en Cannes con "La Balandra Isabel llegó
esta tarde".
Esta película, dirigida por Carlos Hugo Christensen y estrenada
el 03 de agosto de 1950, fue premiada en el festival de Cannes a
la mejor fotografía. "La Balandra Isabel llegó
esta tarde" fue filmada entre paisajes exteriores y recreados
en estudio, dejando evidencia de cómo era la vida en torno
al puerto de La Guaira y sus poblaciones circunvecinas.
A finales de los años cincuenta, el cine venezolano recibe
otro reconocimiento, de la mano de "Araya", película
de la joven cineasta Margot Benacerraf. Este filme recibió
el Premio Internacional de la Crítica (Premio Compartido
ex-aequo con "Hiroshima, mon amour" de Alain Resnais)
en el Festival de Cannes de 1959.
"Araya" es considerada un verdadero patrimonio de la cultura
venezolana y un clásico en la historia del cine mundial.
De hecho, en 1990 fue seleccionada como una de las cinco mejores
películas en la historia del cine latinoamericano, dentro
de la retrospectiva de Latin American Visions, organizada por el
Neighborhood Film/video Project de Philadelphia.
El auge del cine venezolano
Definitivamente, los años 70 fueron los años de mayor
apogeo de la gran pantalla nacional. En 1975, el Gobierno venezolano
aprobó una política crediticia para estimular la producción
cinematográfica y publicó las normas para la comercialización
de películas venezolanas. En esos años se produjeron
importantes películas tales como: "Cuando quiero llorar
no lloro" (1976) de Mauricio Wallerstein, "El Pez que
Fuma" (1977) de Román Chalbaud, "País Portátil"
(1979) de Iván Feo y Antonio Llerandi, "Bolívar
sinfonía tropical" (1980) de Diego Rísquez entre
otras.
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Según
Oscar Lucien, el cine de los 70 es un cine político. "Esencialmente
de naturaleza documental. (
) Más que producir obras
estéticas se trata de denuncias o llamados de conciencia
sobre las paupérrimas condiciones de vida de los pobres en
relación a la forma de vida de la clase media alta y alta".
Lucien acota que a pesar de esto, el cine venezolano de los setenta
intentó alcanzar audiencias masivas y buscó que la
gente se identificara más con sus personajes que con el drama
social en sí. Con esto, el cine venezolano estaba girando
de un eje meramente sociológico al psicológico.
En estas últimas décadas
En 1973 coinciden dos hechos importantes que son consecuencia
del otro: el aumento del precio del petróleo y el fomento
de la cinematografía con sello nacional, basándose
en políticas crediticias para estimular la producción
nacional. Sin embargo, luego de la llegada al país de la
televisión a color en 1980 y junto a la severa crisis financiera
del llamado "Viernes Negro" de 1983, la producción
audiovisual decayó en un amplio margen, en comparación
con el auge experimentado en los setenta.
A pesar del panorama, algunas películas logran ser galardonadas
en festivales internacionales, tales como "Orinoko Nuevo Mundo"
de Diego Rísquez, "Desnudo con Naranjas" de Luis
Alberto Lamata y "Oriana" de Fina Torres. El estilo que
dominaba en la pantalla de cine de los años ochenta tenía
una marcada tendencia a mostrar la delincuencia, la marginalidad
y la violencia, a través de imágenes con fuertes elementos
populares y urbanísticos que dejaban entrever la realidad
social y la pintoresca personalidad del venezolano.
Ya en la década de los noventa, los realizadores de los setenta
se mezclan con los nuevos talentos y se crea una apertura artística
con un abanico de temas más variado, en los que es posible
ver cine de corte social, ficción, suspenso, animación,
humor negro y drama. Los conflictos personales del ser humano quedan
expuestos con más relevancia en las nuevas producciones.
Las temáticas de corte histórico, las historias juveniles
e infantiles, han tomado más presencia dentro del medio.
En 1992 se frustran dos golpes de estado, por lo que el clima de
tensión se apodera del sector productivo del país.
Basándose en estos hechos, Carlos Azpúrua realiza
el filme "Amaneció de Golpe", que tuvo una considerable
asistencia de público a las salas de cine. En 1997 se realiza
el Festival del Cine Venezolano, en donde se estrenan los filmes
"Salserín, La Primera Vez" de Luis Alberto Lamata,
y "Pandemónium" de Román Chalbaud, bajo
un clima de tensión económica, pobreza extrema y un
cercano cambio de Gobierno.
El cineasta Diego Rísquez se anota, en el año 2000,
un gran éxito profesional y de taquilla con la creación
de "Manuela Sáenz, la Libertadora del Libertador"
que recibió muy buenas críticas de instancias nacionales
e internacionales, al ser poseedora según palabras del mismo
Rísquez de "un guión donde los actores lloran,
se ríen, se aman, donde pasan muchas cosas y, al mismo tiempo,
se mantiene un cuidado estético y un preciosismo a nivel
de la imagen" (sic). Con éste filme, se inició
el cambio de siglo en el séptimo arte nacional, y al mismo
tiempo, se sembró la semilla que alumbrará el camino
de las próximas creaciones en las que predominarán
nuevas fórmulas narrativas y visuales, y que sin duda alguna,
constituirán el reflejo de una sociedad marcada por importantes
cambios sociales, políticos y culturales.
||[ ENLACES]||
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Nacional de la Cultura
Bolívar
Films
Cine
Archivo Bolívar Films
Foto
tomada de:
http://www.innovarium.com
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