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Terapia de Parejas
 
 

Asunto de dos

 
 
Por: Veruska Antía
 
     
     
 

Llevar una relación de pareja es como armar un lazo… puede quedar muy bonito, pero sino sabe hacerse puede resultar en todo un enredo, y si la situación se complica el embrollo puede terminar en quiebre. A fin de evitar la separación o simplemente renovar la relación está la Terapia de Parejas, un terreno imparcial en el que cada una de las partes desnuda sus sentimientos para hacer el amor y no la guerra

La convivencia en pareja, bien sea bajo la figura del matrimonio o no, constituye un contrato, pero no uno escrito en términos legales sino un contrato de unión que nace espontáneamente con las expectativas, fantasías y deseos que cada uno tiene de la relación y de su compañero(a).

Dicho contrato puede expresarse para comunicar al otro lo que se espera, así cada quien tiene las pautas de cómo actuar o relacionarse con esa persona, lo que evita muchos malentendidos pero no les exime de los desacuerdos. Peor es el escenario cuando las pautas del contrato quedan en silencio, dejando a la pareja en un piso inestable de suposiciones, lo que a la larga genera desilusión, frustración, malestar y hasta enojo.

Entre las cláusulas de ese “contrato” están obviamente los “bienes” compartidos (tanto materiales como intangibles), algunos frutos del trabajo en pareja. Además de disfrutar de un inmueble, auto y demás, se intercambian elementos importantes en la relación, detalles que la cimientan. Conductas y actitudes como el respeto, el apoyo mutuo, comprensión y reafirmación son sólo algunas, están además los sueños, las actividades que se disfrutan juntos y por supuesto, un bien compartido y que proporciona placer a ambos: el cuerpo de la pareja. Obviamente cuando se transgrede alguna de las cláusulas comienzan a surgir los problemas.

Cumbres borrascosas

Las primeras señales que se puede tener de los problemas son muy variadas, pero todas representan una luz roja como las de los autos. Dejar de realizar las actividades que antes hacían juntos, bajar la frecuencia en que tienen relaciones sexuales, el aumento de las discusiones o los cada vez más frecuentes silencios, pueden indicar que algo anda mal, y si bien no llegan a romper la relación sí pueden amargarla.


Los conflictos más frecuentes en las parejas son:

• La dependencia de la familia de uno de los dos o que la pareja comparta más tiempo con la familia de él o de ella. La parte afectada muchas veces trata de romper esos lazos familiares para que el otro se adapte a su nuevo núcleo.

• Las actitudes dominantes que anulan los derechos del otro. De igual forma las actitudes que desvalorizan al otro, o que no le dan “el lugar” o reconocimientos que merece.

• Otros problemas vienen generados por el estrés de situaciones como la llegada de los niños y la presión laboral. Asimismo la competencia entre él y ella (en cualquier ámbito, especialmente el profesional) o las actitudes egoístas pueden propiciar el conflicto. En ocasiones el deseo por triunfar como individuo actúa en detrimento de la relación y la persona se ve en un dilema llegando a pensar que debe escoger entre el éxito personal o seguir en matrimonio.

• Punto aparte, la violencia y la infidelidad merecen tratarse con manos de seda pues resultan sumamente difíciles de superar por la pareja y desembocan en crisis cuya solución más solicitada por las partes son la separación y el divorcio. Por otro lado, los problemas sexuales (disminución de frecuencia, algunas disfunciones) pueden ser el reflejo de problemas maritales.

• Apuntan los especialistas, que pese a los difíciles escenarios que evalúan en sus consultas, la mayoría de las parejas asisten de forma preventiva, aún tiene una salida distinta a la separación. También señalan que la terapia no sólo es útil para los momentos de crisis, también ayuda a la pareja tras la ruptura, tiempo en el que deben evaluarse la salud de la persona, sus interrelaciones con amigos y familiares, el trabajo, los estudios y la propia autoestima.

En consulta


Cuidar el bienestar de la relación y de él y ella (él y él, ella y ella). En eso se resume el propósito de la terapia de parejas en la que se busca fortalecer los lazos entendiendo en primer término cómo comenzaron los problemas, cómo cada uno de ellos ha influido en ese conflicto, cómo les han afectado los factores externos para finalmente identificar las áreas de la relación que deben corregirse y cómo puede lograrse el cambio para construir esa intimidad perdida. Está claro que muchos problemas de pareja de acentúan cuando hay problemas de comunicación e incapacidad de ofrecer alternativas.

La terapia de por cognitivo conductual clásica se centra precisamente en cómo se expresa la pareja, no sólo si hablan o no, sino cómo lo hacen, ejemplo de ello es como las comunicaciones negativas casi siempre es respondida de igual forma.

Desde un punto de vista objetivo, con una óptica externa y en un terreno neutral, el especialista irá haciendo sus evaluaciones, intentando primero que cada parte comunique sus sentimientos, pesares y deseos de forma libre.

Parte de la terapia está en identificar esas actitudes negativas para enseñarle a la pareja cómo la dinámica les afecta, cómo eliminarla o modificarla. También se les instruye sobre cómo realizar contratos explícitos y claros, sin riesgo a malas interpretaciones, así como también se les ayuda a potenciar sus habilidades de comunicación y solución de conflictos, a mejorar la intimidad, manejo de emociones, compromiso y apego. Finalmente se ponen en práctica una serie de técnicas de intercambio de conductas positivas.

Aspectos importantes en todo el proceso están en fomentar la empatía, aprender a usar la objetividad (especialmente cuando una de las partes tiene una expectativa irreal con la otra persona), la tolerancia, comprensión y admiración hacia el otro y el cuidado a sí mismo.

Cuando las actitudes positivas comienzan a superar en número a las negativas, se puede considerar que la pareja está bien encaminada, pero lo importante es hacer modificaciones profundas de conducta y pensamiento para que los patrones negativos no aparezcan nuevamente… el objetivo es poder decir: Vivieron felices para siempre…. O al menos no enguerrillados
.

Fuentes:

Terra.com.ve
Entiendelas.com