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Durante muchos años se ha investigado con el fin de encontrar un método anticonceptivo efectivo que nos proteja contra un embarazo no deseado. En la última década se ha comenzado a comercializar un polémico producto que hoy es conocido como “las pastillas de emergencia” o “píldora del día siguiente”, medicamento con una mayor carga del principio activo que contienen los anticonceptivos tradicionales y que se debe tomar inmediatamente después de tener una relación sexual sin protección.
La función de esta pastilla es simplemente evitar la fecundación, sin embargo, sus fabricantes señalan que si en el momento de tomar la píldora la esperma ya entró en el óvulo, el anticonceptivo no evitará el embarazo.
Viejo método anticonceptivo
Este método no es nuevo, el principio activo que está presente en las PAE (Píldoras Anticonceptivas de Emergencia) tiene por lo menos cuarenta años en el mercado y no ha modificado su eficacia. En la actualidad existe un amplio debate con relación a los efectos de este químico denominado Levonorgestrel. Expertos señalan que el medicamento no es un abortivo, indican que es un principio descubierto por el Dr. Yuzpe en la década de los 60 y que lo único que ha variado es la dosis que se administra.
El Levonorgestrel es una hormona artificial que se encuentra en las tradicionales pastillas anticonceptivas, pero que en la píldora del día siguiente tiene una dosis mucho mayor que produce dos efectos:
1.- Inhibe la ovulación. Cada mes la mujer emite un óvulo que potencialmente pudiera o no ser fecundado.
2.- Espesa las secreciones (moco cervical) que están en el orificio externo del útero, dificultando el paso de los gametos o espermatozoides para evitar la fecundación del óvulo.
Los especialistas que defienden el método señalan que las pastillas de emergencia no pueden ser abortivas debido a dos razones, primero porque no es posible que el endometrio (parte interna del útero y donde se anida el óvulo fecundado) se modifique con esa dosis de medicamento en tan poco tiempo, y segundo, que la eficacia del método es del 70 al 80 %, es decir, existe un margen de error del 30 o 20% y si se tratara de un método abortivo este margen no existiría.
También destacan que los beneficios de este método son que puede cubrir un coito que no estaba planeado o bien puede utilizarse cuando otro método anticonceptivo falla, como por ejemplo, la ruptura de un preservativo durante un acto sexual. Resaltan que no debe ser utilizado de manera cotidiana y que sólo debe emplearse en casos de emergencia.
¿Abortivo?
Por otra parte, existe una gran cantidad de conocedores de la materia que apuntan a que el Levonorgestrel sí es un abortivo, lo argumentan indicando que el primer efecto de inhibir la ovulación sólo tiene un 30% de efectividad, el segundo efecto de espesar las secreciones tiene un porcentaje mucho menor al punto que se considera marginal, y finalmente hablan de un tercer efecto que catalogan de ser "sumamente efectivo" y que centra sobre sí una polémica ética. La vida humana se inicia en el mismo instante que se une un óvulo y un espermatozoide, la píldora aparentemente actuaría cuando ya ha ocurrido la fecundación, proceso que da como resultado un embrión que puede permanecer hasta siete días recorriendo las trompas de Falopio antes de llegar al útero.
El Levonorgestrel, dicen, alteraría el endometrio impidiendo que el nuevo ser se implante para proseguir con su desarrollo; al no tener dónde anidarse, el embrión humano moriría irremediablemente lo cual es considerado un aborto. Es por esta razón que en muchos países las leyes protegen al ser humano desde la fecundación y por ende, de ser cierto que existe este tercer efecto, utilizar esta pastilla implicaría un delito.
De la misma manera este grupo que objeta la utilización del método, no están de acuerdo con que se emplee la palabra “emergencia” para calificar un embarazo no deseado. Los especialistas detractores de las PAE señalan que quienes promueven el fármaco se amparan en “supuestos” derechos reproductivos de la mujer, que luego de tener una relación sexual se encuentran en aprietos por resultar embarazadas. Catalogan esta situación como una “emergencia” cuando en realidad, señalan, no lo es, debido a que la concepción de un nuevo ser aunque no sea buscada, es la consecuencia natural del acto sexual. Quienes están en contra de las Píldoras Anticonceptivas de Emergencia consideran que las diferencias entre el aborto tradicional y el uso de estas pastillas radica, en que el primero es un aborto quirúrgico, visible, riesgoso y costoso y el segundo es un aborto químico, invisible y económico.
Prevención y conciencia
No se conocen suficientes estudios científicos para poder inclinarse por una u otra teoría, lo cierto es que la decisión de llegar al punto de tener que utilizar o no las Pastillas Anticonceptivas de Emergencia está en tus manos. La reflexión se debe centrar inicialmente en que medites con quién vas a tener relaciones sexuales; éstas píldoras no protegen contra enfermedades venéreas, algunas de ellas mortales como lo son el VIH o el VPH, por ello lo ideal es enfocar el deseo sexual hacia tu pareja de manera conciente.
La mejor recomendación es que el hombre se proteja con el preservativo y, aunque muchas personas piensen que la sensación durante el acto sexual no es la misma, es importante tomar en cuenta que todo está en la mente y la tranquilidad será tu mayor placer. La mujer debe utilizar los métodos anticonceptivos tradicionales, de esta manera se cierran las puertas para un embarazo no deseado.
Por: Gustavo Fuenmayor
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