Con el anuncio de la nominación a los premios de la Academia de Hollywood, queda claro que lo que se impondrá este año será la nostalgia, ese cine que recrea el pasado para añorarlo. De las nueve cintas que se disputarán los trofeos a la Mejor Película, las dos que obtuvieron el mayor número de candidaturas, son eso precisamente: está, por una parte, Hugo, primera obra que dirige Martin Scorsese para todo público y que en lugar de bucear en el mundo de la mafia, ofrecen un sentido homenaje a uno de los precursores del cine: el inventivo francés George Méliès, el primero en usar una forma narrativa reconocible y en experimentar con toda clase de trucos. Esta cinta tiene 11 candidaturas, entre ellas, las de Mejor Película, Director, Guión Adaptado (para John Logan), Dirección Artística (para Dante Ferreti y Francesca Lo Shiavo) y Mejor Fotografía (para Robert Richardson).
Se entiende que el director de El taxista y Buenos muchachos se haya decidido a homenajear al mago del cine, pues es sabido de su infatigable labor para la preservación de películas antiguas.
Por otra parte, está la producción francesa The Artist, filme mudo y en blanco y negro que ya se alzó con el Globo de Oro y que recibió 10 postulaciones en los renglones de Mejor Película, Mejor Director (para Michel Hazanavicius), Mejor Actor (para Jean Dujardin), Mejor Actriz de Reparto (para la argentina Bérénice Bejo) y Mejor Dirección Artística (para Laurence Bennett y Robert Gould).
Es obvio que los más de 5.000 miembros de la Academia de Ciencias y Artes Cinematográficas de Estados Unidos se han decantado por la fantasía del material de Scorsese y la revalorización de la imagen (sin artificios sonoros) de The Artist, cinta por cierto que deberá probar ante los espectadores el poder de su encanto pues es bastante difícil que las nuevas generaciones de espectadores se acostumbren a ver por una hora y 10 minutos a unos personajes que no hablan. Según la crítica, la puesta en escena y la música del filme de Hazanavicius son tan consistentes que es imposible aburrirse cuando se le ve.
El resto de las películas que aspiran al premio mayor de los Oscar se reparten entre melodramas lacrimógenos (Caballo de guerra de un Steven Spielberg irreconocible), meditaciones filosóficas (la estupenda El árbol de la vida de Terrence Malick), las historias aleccionadoras (El juego de la fortuna), una comedia sobre el racismo (Historias cruzadas), los delirios de un maestro (Medianoche en París de Woody Allen), la única representación del cine independiente (The Descendants de Alexander Payne), y un drama relacionado con el 11-S (Extremely Loud and Incredibly Close de Stephen Daldry).
A diferencia del año pasado, donde dominaron las producciones de bajo presupuesto, este año la gala de los Oscar brillará con toda la pompa de las superproducciones, el tipo de cine por el que, mayormente, la Academia se ha mostrado fascinada.
Una de las sorpresas del anuncio de las candidaturas a la dorada estatuilla hollywoodense es la inclusión del actor mexicano Demián Bichir entre los postulados a Mejor Actor. Lo logró por su trabajo en A Better Life, pero no lo tendrá tan fácil ante sus contrincantes: el consentido George Clooney (The Descendants), el poderoso Brad Pitt (El juego de la fortuna), el soberbio Gary Oldman (El topo) y la revelación Dujardin (The Artist). Algo es algo.
La hazaña que podría repetirse con Bichir la vivió Anthony Queen cuando ganó el Oscar como Mejor Actor de Reparto en 1952 por Viva Zapata!, y como Mejor Actor por El loco del pelo rojo, de 1956.
Los premios de la Academia de Hollywood se entregarán en el teatro Kodak de Los Ángeles, el 26 de febrero.
Por: Juan Antonio González